La escuela para aprender a ser humanos es la vida misma mientras sucede. Cada experiencia nos da la oportunidad de observar, explorar, conocernos, crecer. Ganar más conciencia de nosotros mismos y del universo que nos rodea.

Qué importante es poner amor, paciencia, comprensión, aceptación y mucha humildad en cada aprendizaje.

A medida que pasan los años voy reforzando que la lección más valiente y que a la vez más necesita nuestra sociedad es amar lo sombrío, abrazar la oscuridad propia, la de cada ser humano y su colectivo. En general nos incomoda, nos enoja, nos entristece, nos da miedo y nos separa y aleja. Claro está que es importante establecer límites de lo que nos hace mal, pero eso no invalida lo otro. Ambos caminos son posibles. Es aprender a SER distintos y mejores mientras hacemos. Es desarrollar con coraje capacidades que nos fortalezcan sin cerrarnos el corazón, sino al contrario, abrirlo cada vez más. Para eso es muy importante trabajar con nosotros mismos. Librar nuestras propias batallas internas. Volvernos cada vez más atentos y desapegados de la identidad. Respirar y volvernos más lúdicos. Ganar más confianza y seguridad, siempre con humildad. Abrirnos para sanarnos y poder así también comprender las sombras de quienes nos rodean.

Sólo las personas que se animan a verse a flor de piel saben lo que duele, lo que se siente y la necesidad de que alguien abrace, cuide y llene de amor eso que todos rechazan, incluidos nosotros.

Para cambiar aquello que nos hace mal se necesitan muchas cosas pero insisto que lo que más se necesita es AMOR.

Abracemos la oscuridad y llenémosla de luz. Abracemos la diversidad aunque nos moleste. Integremos. Somos uno.

Un sistema vivo que necesita seguir evolucionando. El amor es la fuerza más poderosa.

Te deseo un viernes lleno de esa emoción que sacude, despierta y cura.

Te deseo y me deseo mucho AMOR del bueno, del que eleva, expande y nos iguala🙏💜ANIMEMOSNOS💪💙

👉Por Marcela D’Ambrosio, directora de Capital Humano de #sabelatierra y creadora de @liveworkjoy